Franciscanas de la Purísima Concepción

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Biografía

Vera

En Vera (Almería) España, nació el 2 de febrero de 1849 Paula, regalo de Dios al matrimonio formado por Cristóbal Gil y Catalina Cano. Paula era la menor de siete hermanos.

A los pocos días, en la Parroquia Ntra. Sra. de la Encarnación de Vera fue bautizada con el nombre de Francisca de Paula, por la gran devoción que entre los parroquianos se tenía a este santo.

Catalina era el alma del hogar, toda amor y toda cariño para sus hijos. Pero la situación económica de la familia era de extrema pobreza y  Cristóbal, el padre, que estaba casi siempre fuera de casa preocupado por sacar adelante a la familia, olvidó sus deberes de padre y de esposo y un día no volvió.

Cartagena

Catalina sintiéndose sola y desamparada se traslada con sus hijos pequeños a esta ciudad murciana donde  Alfonso y Paula fueron acogidos en la Casa de Misericordia.

Aquí, Paula, pasó su infancia y su juventud. Aquí  fue creciendo en edad, en estatura y en las más hermosas virtudes: caridad, humildad y amor a la Virgen Inmaculada.

 

Riada de Santa Teresa

En fecha tan señalada como el 15 de octubre de 1879, ocurrió la terrible tragedia  del desbordamiento del río Segura que atraviesa la ciudad de Murcia.

La consecuencia más irreparable fue la pérdida de tantas vidas humanas, los hogares rotos y los niños huérfanos o desamparados.

Hubo muchas personas que se conmovieron ante tanta desgracia. Una de ellas fue Doña Amparo Pérez que acogió al primer grupito de niñas huérfanas.

La joven Paula reconoció en esta tragedia la llamada del Señor y en la plenitud de sus treinta años y con un gran deseo de servir a Dios, se presentó en el Asilo de Murcia, donde unida a otra jóvenes se entregó de lleno al cuidado y educación de las niñas acogidas.

Aconsejadas por el Señor Obispo D. Mariano Alguacil se pusieron bajo la dirección del P. Manuel Malo OFM de quien recibieron el apoyo, el hábito y la espiritualidad franciscana. Paula constituida en guía y modelo de fidelidad al Señor fue elegida Madre y Fundadora de la naciente Orden de Hermanas de Caridad para la atención de las niñas huérfanas.

 

El Cólera Morbo en Murcia

Una de las páginas más gloriosas de la historia de la Congregación está vinculada a la epidemia del cólera morbo ocurrida en Murcia en 1885. Para los enfermos contagiosos se abrió un  Hospital (Lazareto) donde nueve hermanas fueron voluntarias a cuidar a los afectados; cuatro de ellas murieron víctimas del contagio.

Consuegra

Igualmente M. Paula y varias hermanas estuvieron en las desgracias de Consuegra (Toledo) cuando en 1891 se desbordó el río Amarguillo que atraviesa esta ciudad, prestando sus servicios de caridad en un improvisado Hospital, hasta que no hubo miseria que socorrer ni lágrima que enjugar.

Fundaciones

Este nuevo carisma franciscano y mariano de servicio a los pobres se fue extendiendo por las provincias españolas. Y así en el dulce nombre de Jesucristo y sin más riquezas que la caridad pública y los generosos sentimientos de las almas bienhechoras se fundaron casas en Alicante, Ciudad Real, Jaén,  Málaga, Toledo, Murcia, Madrid… donde se acogia a niños, enfermos, ancianos o marginados de cualquier clase o condición, con el denominador común de ser pobres o estar necesitados.

El sello de la Iglesia

Madre Paula tuvo el gozo de ver la Congregación aprobada por la Iglesia. En 1901, sólo un año después de haber obtenido el Decretum Laudis, el Papa León XIII estampó su sello en el Decreto de Aprobación Definitiva de la Congregación con el nombre de HERMANAS FRANCISCANAS DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN.

Muerte de Madre Paula

Madre Paula, enferma de tuberculosis, en sus últimos años vio multiplicarse sus sufrimientos tanto físicos como morales. Pero ella no pierde la amabilidad, la paciencia, la sonrisa y en su corazón sólo hay lugar para el perdón, la disculpa y el amor. Sufrió, oró, calló y se ofrendó por la Congregación hasta el final de sus días.

Murió en la madrugada del 18 de enero de 1913, cumplidos los 63 años de edad y 33 de vida religiosa. Sus restos descansan en la Capilla de la Comunidad del hospital “San Carlos” de Murcia.